jueves, 14 de febrero de 2013

¡Gracias Santo Padre!

Hace unos días mantenía una conversación con un sacerdote en la que llegamos a la conclusión de que Dios enseña humildad a todas horas y cuando menos te lo esperas. Pues bien, el pasado lunes 11 de febrero, el Señor dio una lección al mundo entero. Benedicto XVI, tras casi ocho años como cabeza de la Iglesia, renunciaba a su cargo.


Si uno lee laspalabras que usó para comunicar esta importante decisión, se da cuenta de la inteligencia, entrega y amor a Dios y a la Iglesia que tiene Joseph Ratzinger. Debido a su avanzada edad y falta de fuerzas ha preferido dejar el puesto a un hermano que conduzca a la Iglesia de manera correcta.



¿Qué hacer ante esta situación? Muy fácil, rezar y dar gracias. Rezar para que el Espíritu Santo ilumine a los Cardenales en la elección del nuevo Pontífice. Dar gracias infinitas a Dios por la extraordinaria labor que Benedicto ha realizado en estos años: Encíclicas de una riqueza inmensa, catequesis profundas y bellas, las JMJ de Colonia y Madrid, el año de la Fe… y un sinfín de cosas que nos han ayudado a todos los católicos a profundizar en la vida de la Iglesia y a darnos cuenta de que Dios es más grande de lo que nos pensamos.

Me gustaría acabar estas pobres líneas recordando a los jóvenes de @AsunValde unas palabras que el Santo Padre nos dirigió a todos los jóvenes en Cuatro Vientos: “No os guardéis a Cristo para vosotros mismos, comunicad a los demás la alegría de vuestra fe, el mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación”

Por todo esto, ¡Gracias Santo Padre!

Joaquín Prados

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