Algunos jóvenes de la parroquia hemos participado este año en la Vigilia de la Inmaculada diocesana del Cerro de los Ángeles. Ha sido sorprendente. Cada momento es único, cada vigilia es única. Para empezar tuvimos la Santa Misa, un momento de comunión especialmente bonito que nos sirvió para comenzar bien la noche en compañía de Jesús. Al finalizar la eucaristía con el canto de “Una gran señal” fuimos en procesión hasta la ermita llevando una estatua de la Virgen.
A lo largo de la noche hubo ratillos para hablar con la gente, cantar… Pero sobre todo momentos de catequesis y oración. Un rosario de antorchas precioso llevando a la Virgen. Para finalizar acabamos en la explanada del Cerro, poniendo en manos de la Virgen nuestras intenciones, con los fuegos artificiales de fondo, iluminando el Sagrado Corazón. Un consejo: ¡Déjate sorprender!, funciona.
Belén Alonso
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